Y TU ¿QUE PIDES?

El Ayer es historia. El Mañana, un misterio. ¿Y hoy? Hoy es un regalo: por eso le llamamos Presente."

Cuenta una leyenda hindú que el maestro y su discípulo recorriendo los campos llegaron a una pequeña comunidad en la que se respiraba el olor más insoportable, el hambre, casuchas miserables, sus habitantes sumergidos en una profunda apatía y desesperanza.
Una antigua leyenda india cuenta que uno de sus valientes encontró un día un huevo de águila y lo depositó en el nido de una "gallina en un gallinero".
Amar es una decisión, no un sentimiento.
Mi padre se detuvo en una curva, y después de un pequeño silencio me preguntó:- Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?

Juan trabajaba en una empresa hace dos años, siempre fue muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones, llegaba puntual y estaba orgulloso de que en dos años nunca recibió una amonestación.
Cierto día busco al gerente para hacerle un reclamo:
--Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido postergado.
Mire Rogelio, ingreso a un puesto igual que al mío hace solo 6 meses y ya esta siendo promovido a Supervisor.
--Uhmmmm - mostrando preocupación el gerente - le dice: Mientras resolvemos esto, quisiera me ayudes a resolver un problema.
--Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo de hoy.
--En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor, averigue si tienen naranjas.
Juan se esmero en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba de vuelta.
Bueno Juan, ¿qué averiguaste?
Señor, tienen naranjas para la venta.
--¿Y cuánto cuestan?
--Ah... No pregunte por eso.
--Ok, pero viste si tienen suficientes naranjas para todo el personal?
--Tampoco pregunte por eso señor.
--¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?
--No se señor, pero creo...
Bueno, siéntate un momento.
El gerente cogió el teléfono y mando llamar a Rogelio.
Cuando este se presento, le dio las mismas instrucciones que le diera a Juan y en 10 minutos estaba de vuelta.
Cuando Rogelio retorno el gerente pregunta:
--Y bien Rogelio ¿que noticias me tienes?
Señor, tienen naranjas, lo suficiente, para atender a todo el personal y si prefiere también tiene plátano, papaya melón y mango. La naranja esta a 1.5 pesos el kilo.
El plátano a 2.20 la mano, el mango a 0.9 el kilo, la papaya y el melón a 2.8 pesos el kilo. Me dice que si le compra es por una cantidad nos dará un descuento del 8 %. He dejado separada la naranja pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.
Muchas gracias Rogelio, pero espera un momento...
--Se dirige a Juan, que aun seguía esperando estupefacto y le dice:
--Juan, ¿qué me decías?
Un grupo de científicos de Palo Alto California realizo un experimento.

Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención, una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio, los alumnos hacían gran desorden; el cuadro era caótico.
Decidió presentarse:
- Permiso, soy el inspector de turno...¿algún problema? - Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos... No tengo láminas, el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles...
El inspector, que era un docente de alma, vió un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos: - ¿Qué es esto? - Un corcho señor... -gritaron los alumnos sorprendidos. - Bien, ¿De dónde sale el corcho? - De la botella señor. Lo coloca una máquina.., del alcornoque, de un árbol .... de la madera..., - respondían animosos los niños. - ¿Y qué se puede hacer con madera?, -continuaba entusiasta el docente. - Sillas..., una mesa..., un barco... -
Bien, tenemos un barco. ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué provincia argentina pertenece. ¿Y cuál es el otro puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción de este lugar? - Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida: - Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.
Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden...
- Señorita...¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí? - Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?
Ser creativo... Usar la imaginación... Pensar un poco más y tratar de encontrar la magia... esa magia transformadora...
Todos somos alumnos en esta gran escuela que es la vida, y sin embargo usamos poco la imaginación, entonces vivimos a medias, buscando estimulos en cosas o lugares que solo nos ayudan a perder el tiempo pero que pocas veces nos hacen crecer o nos iluminan...
Entonces cuando sentimos hastio y estamos cansados o deprimidos nos aferramos a las excusas: que no tengo dinero, que no me da el tiempo, que no sé qué hacer, que... y de excusa en excusa seguimos dormidos esperando que alguien cree la fórmula mágica que nos haga sentir, que nos estimule, que nos encienda...
Debemos darle paso a nuestra creatividad y dejar que nuestra imaginación despierte y nos dé las respuestas... Imaginar... Imaginar... es algo así como soñar despierto, es transformar con la mente todo aquello que nos parece que no puede modificarse...
"La creatividad despierta el poder que duerme en nuestra imaginación; es osadía, aventura para descubrir y aprender de los cambios; es respuesta hábil, no impotencia explicada o reclamo por lo que nos falta."

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja,acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Tenemos edificios mas altos, pero temperamento corto.
Autopistas más anchas, pero puntos de vista mas estrechos.
Gastamos más, pero tenemos menos.
Compramos más, pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes, pero familias más pequeñas.
Más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más títulos, pero menos sentido común.
Más conocimiento pero menos criterio.
Más expertos, pero más problemas.
Más medicina, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado.
Aprendimos a amar una vida, pero no a vivirla plenamente.
Hemos llegado a la luna y hemos regresado, pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestros vecinos....
Nos proponemos conquistar el espacio exterior, pero no el interior nuestro.
Limpiamos el aire, pero contaminamos nuestras almas.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Hemos aumentado la cantidad, pero no la calidad.
Estos son tiempos de personas más altas con caracteres más débiles; con más libertad, pero menos alegrías; con más comida, pero menos nutrición; son días en los que llegan los sueldos a casa, pero aumentan los divorcios. Son tiempos de casas más lindas, pero hogares rotos.
No guardes nada para una ocasión especial, por eso lee más y limpia menos. Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte únicamente en las malas hierbas. Pasa más tiempo con tu familia y amigos, y menos tiempo trabajando.
La vida es una sucesión de experiencias para disfrutar, no para sobrevivir. Si supiéramos el tiempo de vida que nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestro seres queridos, iríamos a comer nuestro platillo preferido, visitaríamos los sitios que amamos...
Son pequeñas las cosas que nos harían enojar si supiéramos que nuestras horas están limitadas. Estaríamos enojados porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos, enojados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, sobrinos y amigos cuanto los queremos.
Por eso no intentes retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a tu vida. Cada minuto, hora, día y semana es especial
La vida es una oportunidad, aprovéchala.
Existe una influencia recíproca entre nuestra salud y nuestra actitud mental. Una actitud positiva, un alto grado de motivación y entusiasmo crean las condiciones apropiadas para el desarrollo de una buena salud, una buena digestión y el desarrollo normal de los procesos metabólicos del cuerpo.
Nuestra calidad de vida es el resultado de nuestros hábitos y estos a su vez, son el producto de nuestras acciones. Sin embargo, toda acción va precedida por un pensamiento y una de las consecuencias de los pensamientos que albergamos en nuestra mente, es la secreción de hormonas desde glándulas como el hipotálamo y la pituitaria. Estas hormonas se encargan de transmitir mensajes a otras partes del cuerpo.
Recuerde que:
Pensamientos hostiles y de enojo aceleran los latidos del corazón, suben la presión arterial y sonrojan la cara.
Sentimientos de ira, enemistad, resentimiento, depresión y tristeza, debilitan el sistema inmunológico del cuerpo y suelen favorecer la aparición de las llamadas enfermedades psicosomáticas.
Pensamientos positivos como el entusiasmo, el amor, la amistad, la paz, la tranquilidad y muchos otros, producen un flujo de neurotransmisores y hormonas en el sistema nervioso central, que estimulan, proveen energía al cuerpo y crean las circunstancias propicias para el mantenimiento o restauración de una buena salud.
¿Se ha dado cuenta cómo aquellas personas que constantemente se quejan por todo, son generalmente las mismas que suelen enfermarse con mayor frecuencia?
Una actitud triunfadora y perseverante no sólo nos puede ayudar a alcanzar nuestras metas, sino que en muchas ocasiones puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Usted puede cambiar su actitud y el efecto negativo que ésta ejerza sobre su salud física.
Empiece por modificar la clase de pensamientos que mantiene en su mente. Sea optimista, su vida puede depender de ello.

Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de juzgados en Bogotá que usualmente estaba congestionado de visitantes, los cuales, asustados, perdidos, molestos, afanados o simplemente apáticos, esperaban atiborrarse en uno de los viejos ascensores.
Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos; además del calor y los olores concentrados en el elevador.
A pesar de esto doña Rosa cuidaba su máquina como si fuera la más fina y valiosa. Cada mañana, ella brillaba las partes metálicas y la aseaba lo mejor posible. De todas maneras andaba sonriente y entusiasta, saludaba y despedía al abrir las puertas, disfrutaba sorprendiendo a sus viajeros frecuentes al recordar sus nombres, hacía bromas para que la gente sonriera, y respondía de buena gana a toda clase de preguntas.
Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado. A lo que ella contestó: - Muchas personas creen que yo actúo así por la gente, pero en realidad lo hago por mí. Cuando trato bien a mis pasajeros me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me trata bien y me aprecia. - Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, -continuó-, pero cuando lo limpio y lo brillo, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor.
- ¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron-.
- No, -respondió-, algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos. Dicen que es el tiempo de la empresa. Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde. Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.
Qué fácil es convertir lo ordinario y lo rutinario en algo divertido y extraordinario. Todos los días puedes hacerlos diferentes. Las actividades y las personas se vuelven aburridas cuando le quitas el corazón a lo que haces.
¿Cómo podrías hacer más extraordinaria tu vida? La aventura no está en lo que haces, sino en cómo lo haces.

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo: - Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.
El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó: - ¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta. - Por supuesto que no. -contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho. - Bueno, -prosiguió el profesor-, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere. -dijo el alumno confundido. - Muy sencillo, -replicó el profesor- tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
- Muchacho, -concluyó el profesor en tono gentil-, tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón pero de mí depende lo que yo cargo en el mío.
Cada día, en todo momento, tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que lo decidas cambiarlo. Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.
¿Qué escogiste tú?

Un viejo carpintero llegó a una granja pidiendo trabajo.
Al entrar encontró al dueño, solitario y ensimismado, sentado en el tronco de un árbol talado. Después de ofrecerle a éste sus servicios, el dueño le respondió: - Use esos troncos y construya algo entre mi granja y la granja vecina, que es de mi hermano. Estoy molesto con él y no quiero verlo más.
El ebanista guardó silencio, y comenzó a trabajar con los leños. Eran burdos y espinosos. Los tomaba uno a uno, sujetándolos firmemente en la prensa, para después tallarlos con la mayor gentileza posible.
Pasó el tiempo, y, con esmero y diligencia, las manos del hombre fueron conviertiendo los troncos en finas y suaves piezas. Un día, el hermano vecino llegó sin aviso a pedir disculpas: - Me sorprendiste, hermano, gracias por construir ese puente. En realidad, no debí haber permitido que nos alejáramos. El hermano pensó en el carpintero, se asomó a la ventana, y encontró que el hombre había ensamblado las finas piezas talladas formando un hermoso puente, el cual unía las dos fincas por encima de la zanja que las separaba. Se dijó a sí mismo: - No era lo que esperaba, pero es mejor de lo que quería.
Y los dos hermanos y sus familias se reencontraron.
Aunque no lo parezca, puedes utilizar las palabras y las acciones de los demás para aumentar el vacío entre ellos, o para construir puentes que les ayuden a cruzar sus pantanos. ¿Cuáles son las construcciones por las que te conocen?

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó a llamar:" Sirviente -le dijo- ¿cuál es el secreto?" ¿Cuál secreto, Majestad? "¿Cuál es el secreto de tu alegría?" No hay ningún secreto, Alteza."No me mientas, sirviente. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira." No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto."¿Porqué estas siempre alegre y feliz? ¿eh? ¿Porqué?"
Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz? "Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado." Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando..." Vete, vete antes de que llame al verdugo! El sirviente sonrie, hizo una reverencia y salió de la habitación.
El rey estaba como loco. No consiguia explicarse cómo el sirviente estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana."¿Porqué es feliz?" Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo."¿Fuera del círculo?" Así es."¿Y eso es lo que lo hace feliz?" No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz." A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz." Así es."¿Y cómo salió?" ¡Nunca entró! "¿Cuál círculo es ese?" El círculo del 99. "Verdaderamente, no te entiendo nada" -dijo el Rey-.
La única manera para que entendieras, sería mostrátelo en los hechos. " ¿Cómo?" Haciendo entrar a tu sirviente en el círculo. "Eso, obliguémoslo a entrar!!" No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo. "Entonces habrá que engañarlo." No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solo en el círculo. "¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?" Si, se dará cuenta. " Entonces no entrará." No lo podrá evitar. "¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?" Tal cual. Majestad, ¿está dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo? " Sí" Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. 99 "¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?" Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del sirviente. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendía la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: "Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste". Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse. Cuando el sirviente salió, el sabio y el rey espiaban desde atras de unas matas lo que sucedía.
El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremecía, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró a su hogar. El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente ingresó presuroso a su hogar y con su brazo arrojó al piso todo lo que había sobre la mesa dejando sólo la vela. Se sentó y vació el contenido de la bolsa... Sus ojos no podían creer lo que veían.¡ Era una montaña de monedas de oro! él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas !! El sirviente las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar a la luz de la vela. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis... y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60... hasta que formó la última pila: 9 monedas !!! Su mirada recorría la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa. * "No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja. " Me robaron -gritó- me robaron, malditos!! Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro "sólo 99".
"99 monedas. Es mucho dinero", pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo pero noventa y nueve, no. El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del sirviente ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible gesto, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien? Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.
Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. "Doce años es mucho tiempo", pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, al terminar su tarea en el palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender...Vender... Vender... Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.
El rey y el sabio, volvieron al palacio. El sirviente había entrado en el círculo del 99... Durante los siguientes meses, el sirviente siguía sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el sirviente entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas. "¿Qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo." Nada me pasa, nada me pasa. "Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo." Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también? No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un sirviente que estuviera siempre de mal humor...
Todos hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y sólo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, la felicidad deberá esperar a completar lo que falta... Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida. Pero qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es sólo una trampa, puesta frente a nosotros para que quedemos cansados, malhumorados, infelices o resignados.
Una trampa para que todo siga igual ... "... cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están..."


Fracaso: Lo escondemos, lo negamos, lo tememos, lo desconocemos, y lo odiamos.
Hacemos todo menos aceptarlo. Por aceptación no quiero decir resignación y apatía. Quiero decir entendimiento que el fracaso es un paso necesario hacia el éxito. El hombre que nunca cometió una equivocación nunca hizo nada.
Me gusta leer las vidas de los grandes hombres. Una realidad constante en todos es que experimentaron fracasos. En efecto, la mayoría de ellos comenzaron siendo fracasados.
Cuando el gran pianista polaco Ignace Paderewsky decidió estudiar piano, su profesor de música le dijo que sus manos eran demasiado pequeñas para dominar el teclado.
Cuando el gran tenor italiano Enrico Caruso presentó su solicitud para aprender canto, el maestro le dijo que su voz sonaba como el viento que silbaba por la ventana.
Cuando el gran estadista de la Inglaterra victoriana, Benjamín Disraeli intentó hablar en el Parlamento por primera vez, los parlamentarios le pidieron que se sentara y se rieron cuando dijo: «Aunque ahora me siente, vendrá el tiempo en el que me oirán».
Henry Ford olvidó poner una marcha de reversa en su primer carro. Thomas Edison gastó dos millones de dólares en una invención que demostró ser de poco valor.
Muy pocos lo hicieron bien la primera vez. Fracasos, repetidos fracasos, son las huellas que hay en el camino hacia el éxito. La vida de Abraham Lincoln demostró que la única vez en que no se fracasa es cuando se hace algo y da resultado. Podemos y debemos «caer» e irnos de bruces hacia el éxito.
Aceptar el fracaso en el sentido positivo, es algo efectivo cuando usted cree que el derecho a fracasar es tan importante como el derecho a triunfar. La mayoría de las personas rara vez valoran su buena salud, hasta que se enferman. El experimentar los problemas nos da un gozo más grande en nuestro progreso si aceptamos el fracaso como un proceso importante para llegar a nuestra meta.
Es imposible triunfar sin sufrir. Si tiene éxito y no ha sufrido, es que alguien ha sufrido por usted; y si está sufriendo sin tener éxito, tal vez alguien tendrá éxito por usted. Pero no hay éxito sin sufrimiento.
Reír es correr el riesgo de parecer tonto.
Llorar es correr el riesgo de parecer sentimental.
Acercarse a otro es correr el riesgo de involucrarse.
Demostrar sus sentimientos es correr el riesgo de demostrar su verdadero yo. Poner sus ideas, sus sueños, delante de la gente es correr el riesgo de perderlos. Amar es correr el riesgo de no ser amado. Vivir es correr el riesgo de morir. Esperar es correr el riesgo de desesperar.
Cuando dices:... “No puedo resolver las cosas...”

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas gratis.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo compadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mí mente, cuerpo y alma.
Hoy el día se presenta ante mí, esperando que yo le dé forma y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma.
Lo que sucede hoy depende de mí, yo debo escoger que tipo de día voy a tener.



No esperes una sonrisa, para ser gentil...
No esperes ser amado, para amar.
No esperes estar solito, para reconocer el valor de un amigo.
No esperes el mejor empleo, para comenzar a trabajar.
No esperes tener mucho, para compartir un poco.
No esperes a llegar allí, para recordar un consejo.
No esperes el dolor, para rezar una oración.
No esperes tener tiempo, para poder servir.
No esperes ser herido por otro, para pedir perdón...
... ni esperes una separación para reconciliarte.
No esperes...
Porque no sabes cuanto tiempo tienes

A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso..., no le llames adversidad, llámale Sabiduría
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso..., no le llames castigo, llámale Enseñanza
A eso de pasar juntos días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía. A eso..., no le llames rutina, llámale Experiencia
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu cerebro funcione y tus manos trabajen, y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame... A eso..., no le llames poder humano, llámale Milagro Divino

Temía estar solo hasta que aprendí a disfrutar de mi propia compañía,
Temía fracasar y me dí cuenta que es la mejor oportunidad para aprender,
Temía a lo que opinaran los demás y reconocí que lo importante es mi opinión acerca de mí mismo,
Temía la ingratitud y encontré que el dar era mi regalo,
Temía que me rechazaran y reconocí que la mayoría de los rechazos están en mi propia exageración,
Temía el dolor hasta que aprendí que yo podía retenerlo o soltarlo,
Temía a la verdad y descubrí en ella la oportunidad de liberarme,
Temía a la muerte hasta que aprendí a vivir con plenitud cada instante,
Temía al resentimiento hasta que me dí cuenta que es a mí a quien hace daño,
Temía el ridículo hasta que aprendí a reírme de mí mismo,
Temía envejecer hasta que encontré que cada estación tiene su encanto,
Temía al pasado hasta que reconocí que todo fue perfecto,
Temía al cambio hasta que encontré que en él estaban mis tesoros del futuro.
Reconoce que el temor, siempre estará para recordarte que tú sabes ser más grande que tus sombras, como muchas ,muchas veces lo has sido.

Sólo por hoy, cambia tú en vez de esperar que cambien los demás,
Sólo por hoy, expresa gratitud en vez de juicios o críticas,
Sólo por hoy, escoge disfrutar lo que hay en vez de preocuparte por lo que no hay,
Sólo por hoy, reconoce y valora lo que has logrado en vez de lamentarte por tu pasado,
Sólo por hoy, expresa y disfruta tu calidez en vez de irradiar dureza,
Sólo por hoy, decide alimentar los pensamientos de perdón en vez de envenenarte con rabia,
Sólo por hoy, haz tus deberes con el entusiasmo y alegría de un ser libre y no con los lamentos y quejas de un esclavo.
Sólo por hoy, elige pensar y sentir lo mejor de la vida,
Notarás la diferencia, ¡y tus cercanos también!

Sentados junto al fuego a la luz de la luna conversaban un viejo indio y su nieto.
Le dijo el anciano al muchacho: - Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón, uno es un lobo rabioso, resentido y vengador, y el otro es un lobo pleno de amor y compasión.
El nieto preguntó: - Abuelo, ¿cuál de los lobos ganará la pelea?
El abuelo respondió: - Aquel que yo alimente.
No existen personas positivas o negativas.
Todos tenemos la posibilidad de alimentar nuestros pensamientos ya sean éstos positivos o negativos.
Tenemos la opción de abrirnos a las emociones que nos llevan al dolor o a la armonía.

Un día, un viejo profesor fue contratado para dar una formación sobre la planificación eficaz de su tiempo a un grupo de quince ejecutivos de grandes compañías norteamericanas.
Parado, delante de ese grupo de élite, el viejo profe los miró uno por uno, atentamente, y les dijo "Vamos a hacer un experimento".
Debajo de la mesa que lo separaba de sus alumnos, el profesor movió un inmenso tarro de vidrio de más de 4 litros, que puso delicadamente enfrente suyo.
Luego sacó alrededor de doce piedras tan grandes como bolas de tenis y las depositó cuidadosamente, una por una en el gran tarro. Cuando el recipiente se llenó hasta el borde y era imposible agregarle una sola piedra más, levantó lentamente los ojos hacia sus alumnos y les preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"
Todos respondieron: "Sí." Esperó unos segundos y agregó: "¿Están seguros?"
Entonces, él se agachó de nuevo y sacó de debajo de la mesa un recipiente lleno de piedrecillas. Con mucho cuidado, él agregó las piedritas sobre las piedras grandes y sacudió ligeramente el tarro. Las pequeñas piedras se infiltraron entre las grandes... hasta el fondo del tarro.
El viejo profesor levantó nuevamente los ojos hacia su auditorio y reiteró su pregunta: "¿Les parece que el tarro está lleno?" Esta vez sus brillantes alumnos comenzaron a entender su manejo. Uno de ellos respondió: "¡Probablemente no!" "Bien", respondió el viejo profesor.
Se agachó nuevamente y esta vez sacó de debajo de la mesa una bolsa de arena. Con mucho cuidado agregó la arena al tarro. La arena rellenó los espacios existentes entre las piedras y las piedritas. Una vez más, preguntó: "¿Les parece que el tarro está lleno?"
Esta vez sin pensarlo dos veces y en coro, los brillantes alumnos, respondieron: "¡No!" "¡Bien!", respondió el viejo profesor. Y como se esperaban sus prestigiosos alumnos, el hombre cogió la botella de agua que estaba sobre la mesa y llenó el tarro hasta el tope.
El viejo profesor levantó entonces los ojos hacia su grupo y preguntó: "¿Qué gran verdad nos demuestra esta experiencia?"
La gran verdad que nos muestra esta experiencia, es la siguiente:" "Si uno no mete las piedras grandes primero en el tarro, jamás podría hacer entrar el resto después."
El viejo profesor, dijo entonces: "¿Cuáles son las piedras grandes en sus vidas?"
"¿Su salud?"
"¿Su familia?"
"¿Sus amigos?"
"¿Realizar sus sueños?"
"¿Hacer lo que aman?"
"¿Aprender?"
"¿Defender una causa?"
"¿Relajarse?"
"¿Tomarse el tiempo...?"
"¿O cualquier otra cosa?"
"Lo que hay que retener, es la importancia de meter esas PIEDRAS GRANDES en primer lugar en la vida. Si no, uno se arriesga a no lograr...la vida.
Si uno le da prioridad a los pecadillos (las piedritas, la arena) uno llenará la vida, pues, de pecadillos y no tendrá suficiente tiempo para consagrar a los elementos importantes de la vida."
Cuales son las piedras grande para ti . cuales tienes en tu tarro y cuales estas dejando por fuera ?
Mi abuela bordaba los manteles más hermosos. 
1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.
2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.
3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.
4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.
5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.
6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.
7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.
8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.
9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.
10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.
El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y, por consiguiente, tu vida.



A pesar de ser un campesino muy pobre, tenía un caballo extraordinario, tan fino que el señor del castillo quería comprárselo, pero el viejo labriego se rehusaba a vendérselo.
-Para mí, este caballo no es solamente un animal, es un amigo. ¿Cómo puedo vender yo a un amigo?
Una mañana el labrador entró al establo y no encontró a su caballo. Al enterarse, los vecinos le dijeron: - Te lo advertimos. Debiste haber vendido el caballo, te negaste y ahora te lo robaron. !Qué mala suerte tienes!
El viejo hombre les respondía:
- ¿Mala, o más bien buena suerte? Todos se burlaban de él. Dos semanas después, el caballo regresó seguido de una manada de potros salvajes. Su corcel había escapado detrás de una hermosa yegua y retornaba ahora con la manada entera siguiéndolos.
- ¡Qué suerte! -exclamaron los vecinos.
El viejo hombre inició entonces con su hijo la tarea de domar los caballos. Una semana más tarde, el muchacho se rompió una pierna entrenando a los potros.
- ¡Qué infortunio! ¿Quién lo va a relevar, si no tiene cómo contratar a un reemplazo? -comentaron los vecinos.
El anciano les contestó: - ¿Mala, o buena suerte? Pasaron unas semanas, cuando de repente el ejército real llegó al pueblo y enlistó a los jóvenes en sus filas. Todos fueron enrolados excepto el hijo del viejo, quien no les interesó, porque tenía una piernafracturada.
- ¡Qué suerte tienes! -le dijeron los vecinos llorando-. A nuestros hijos se los llevaron a la guerra y probablemente morirán, mientras tu hijo permanecerá contigo.
Conmovido, el viejo hombre replicó: - Buena o mala suerte, ¿quién sabe?
la vida es más rica y generosa que nuestra imaginación. Todo lo que nos sucede, por muy difícil y doloroso que sea, está cargado de tesoros y posibilidades.
Abre tu corazón y tu mente. Usa tu fuerza y tu coraje para buscar lo mejor de cada situación.
Así harás más llevaderas las adversidades. Las podrás usar para crecer y sobretodo contribuirás a tu felicidad y a la de los tuyos.


NUMERO 1
No permita que algo que salió mal se convierta en el primer tema del día cuando vaya a planear algo.
NUMERO 2
Al entrar al edificio de su empresa, corresponda con un saludo a cada uno que se encuentre,
sea o no colega de su área.
NUMERO 3
Sea metódico al abrir su archivo, al encender su computadora, al pasar informaciones, etc.
NUMERO 4
No se deje llevar por la primera información de error recibida de quien, tal vez, no conozca todos los detalles.
NUMERO 5
Cuando sea solicitado por alguien, intente posponer su propia tarea, pues quien acude a Ud. debe estar precisando bastante de su ayuda
NUMERO 6
No deje de alimentarse a la hora de almuerzo.
Puede ser hasta un pequeño bocado, pero respete sus necesidades.
Aquella tarea urgente puede esperar unos minutos
NUMERO 7
Dentro de lo posible, intente planificarse para los próximos 10 días, tanto para asuntos laborales, como sociales o personales.
NUMERO 8
Al comenzar un evento lleve todo lo que sea preciso de acuerdo a la ocasión, principalmente sus ideas.
NUMERO 9
No prometa lo que está fuera de su alcance solo para impresionar a quien lo escucha.
NUMERO 10
Al salir del trabajo, ¡No se lo lleve consigo!
Piense lo bueno que va a ser llegar a casa
Que yo pierda el ROMANTICISMO, aún sabiendo que las rosas no hablan...
Que yo pierda el OPTIMISMO, aún sabiendo que el futuro que nos espera puede no ser tan alegre...
Que yo pierda las GANAS DE VIVIR, aún sabiendo que la vida es, en muchos momentos, dolorosa...
Que yo pierda las ganas de TENER GRANDES AMIGOS, aún sabiendo que, con las vueltas de la vida, ellos se terminan yendo...
Que yo pierda las ganas de AYUDAR A LOS DEMAS, aún sabiendo que muchos son incapaces de ver, reconocer y retribuir, esta ayuda...
Que yo pierda el EQUILIBRIO, aún sabiendo que innumerables fuerzas quieren que me caiga...
Que yo pierda las GANAS DE AMAR, aún sabiendo que lapersona que mas amo puede no sentir lo mismo por mi...
Que yo pierda la GARRA, aún sabiendo que la derrota y la pérdida son dos adversarios extremadamente peligrosos...
Que yo pierda el AMOR POR MI FAMILIA, aún sabiendo que ella muchas veces me exigirá esfuerzos increíbles para mantener su armonía...
Que yo pierda las ganas de SER GRANDE, aún sabiendo que el mundo es pequeño...Y encima de todo...
Que yo jamás olvide que Dios me ama infinitamente!


Aprendi que la mejor manera de apreciar algo es carecer de ello por algún tiempo
Aprendi que nada de valor se obtiene sin esfuerzo
Aprendi que si tu vida esta libre de fracasos es porque no te estas arriesgando lo suficiente
Aprendi que cada cosa que logré, la habia considerado antes como algo imposibe
Aprendi que proyectar te proyecta
Aprendi que la honestidad es la mejor propaganda
Aprendi que debo ganar el dinero antes de gastarlo
Aprendi que no debo discutir mi éxito con personas con menos éxito que yo
Aprendi a no dejar de mirar hacia el futuro
Aprendi a valorarme sin sobreestimarme
Aprendi que debo darme ánimo y pensar que:
- Todavia hay muchos buenos libros que leer
- Puestas de sol que ver
- Estrellas que admirar
- Amigos que visitar
- Una mujer, un día, un lugar, un momento para recordar
- Sonrisas que regalar, pensamientos que expresar
Aprendi que todavia tengo mucho que aprender